miércoles, 29 de febrero de 2012

Evolución de la Educación a Distancia


La educación a distancia ha transitado desde su inicio y desarrollo entre el rechazo y la aceptación forzada. Originalmente dedicada a satisfacer las necesidades de aquellas franjas de la población no susceptibles económicamente de ser escolarizadas, se inicia tímidamente como una opción para la adquisición de conocimiento y habilidades desde una perspectiva libertaria, en donde la única relación de poder se da entre la forma y los contenidos de los materiales obviamente seleccionados por el enseñante y por la posibilidad de una entrega más o menos oportuna de los mismos. La educación a distancia ya como una actividad continua y común, se inició formalmente durante la revolución industrial, la primera etapa se distinguió por la utilización primordial de materiales impresos vía correo y la posibilidad de tener, por la misma vía, una serie de asesorías para el estudiante, esto tubo una negativa que fue el hecho de la poca interacción entre el alumno y docente.
El desarrollo de la radio, la telefonía y la televisión amplió los canales de comunicación social. Estos servicios que para el común denominador de la gente representaron la posibilidad de una comunicación más fluida y cercana, así como un nuevo espacio lúdico para la educación a distancia fueron la oportunidad de acceder a nuevos causes para su desarrollo. Ambos servicios redujeron las distancias y permitieron el desarrollo de nuevas formas de encausar la didáctica de una manera más creativa. Durante esta etapa, la educación a distancia había permeado ya en la sociedad. Los cursos que se ofertaban no solamente atendían al desarrollo de habilidades propias de los oficios. Su utilización para la educación básica, sobre todo para la alfabetización de adultos y ciertos niveles intermedios relacionados con aspectos técnicos. Definitivamente, el desarrollo de la tecnología televisiva fue el gatillo impulsor que permitió a la educación a distancia consolidarse como un modelo de educación.
La utilización de los satélites permitió a la educación a distancia dar el salto cualitativo a su tercer fase de desarrollo. Ello allanó el camino para el desarrollo de la teleconferencia, misma que dio píe a la comunicación en directo y, en tiempo real entre los actores del hecho educativo.
La implementación y el crecimiento exponencial de la Internet permitieron a la educación a distancia pasar a una cuarta etapa de desarrollo. Las posibilidades para la comunicación bidireccional tanto en el ámbito escrito como verbal o visual que permite este medio, son casi infinitas.
Si bien es cierto; existe ya una gran cantidad de materiales demostrativos tales como los tutoriales, softwares especializados y ciertos programas de simulación, todavía no se logran los grados de complejidad que permite un laboratorio o un taller. Pese a lo anterior, y esta sería la posibilidad de pasar a una quinta fase de desarrollo de la educación a distancia, las miradas y los esfuerzos están dirigidos hacia la realidad virtual.
El desarrollo de la realidad virtual y las nanotecnologías con fines educativos permitirá superar esta última barrera y ampliará inclusive las potencialidades del aprendizaje, ya que en su práctica y aplicación se implicará todo el sistema perceptual y cognitivo de los aprendices, cosa que no ocurre en una situación real.

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